Un verde… descolorido.
Un blanco… percudido
Un rojo… lívido.
Sin embargo, Eugenio Hernández Flores le dio muestre al congreso, con un primer informe breve, preciso y ágil.
Después de 12 años, que no cincuenta, en que Manuel Cavazos Lerma llegara hasta el edificio del Poder Legislativo a entregar lo que también fue su primer informe de labores, Eugenio Hernández Flores ha hecho lo propio.
Parte de su equipo de funcionarios de primer nivel lo acompañaron, incluida aquí Mercedes del Carmen Guillén Vicente, algunos invitados espaciales entre ellos también algunos alcaldes.
El breve mensaje, después de entregar dos tomos que contienen su informe de labores, Hernández Flores se refirió al tema de la reforma en materia de justicia y adelantar que en breve, llegará hasta el Congreso la Ley de Seguridad Pública y la Ley para la Autorización y Supervisión de los Servicios de Seguridad pero además, la Ley de Mediación del Estado que busca alentar el surgimiento de nuevos patrones culturales de conducta para la atención de los conflictos que se suceden en la convivencia social entre particulares.
La chamba para los legisladores sumará además la revisión de la Ley de Paternidad Responsable, la reforma a la Ley de Expropiación así como la expedición de la Ley del periódico Oficial del Estado y la iniciativa de la Ley del Notariado.
El paquete de trabajo que el Gobierno del Estado endosa a la Legislatura Local contempla también la iniciativa sobre el ordenamiento del desarrollo urbano y la que se refiere a la calidad de vida de nuestra gente.
Ni siquiera el haberse referido a las buenas relaciones y al respeto que existe de parte del Ejecutivo Estatal hacia los poderes Legislativo y Judicial merecieron el aplauso de los legisladores, ni de los invitados especiales, ni de los miembros de su familia.
Solo al entregar el informe escrito a la diputada presidenta de la mesa directiva Guadalupe Flores de Suárez aplaudieron algunos, los diputados del PAN, PRD y hasta los de carácter independiente, mantuvieron sus manos quietas. Lo mismo pasó al término de su intervención.
Pese a que se ha ventilado que habrá ajustes y cambios de funcionarios de primer nivel en su gabinete, ni en el Congreso ni en el Gimnasio multidisciplinario de la UAT, hubo anuncios en este sentido.
Por lo que Mario Zolezzi García, y Omar Zamorano Ayala, seguirán cobrando hasta diciembre como secretarios de Administración y de la SEDESOL, respectivamente.
La sobria ceremonia solemne cerro con la participación de Flores de Suárez quien a nombre de los legisladores locales, en ella la diputada priísta reconoció la capacidad de diálogo y concertación como mejor instrumento del Gobernador para conjugar esfuerzos con el Ejecutivo Federal, con el Congreso de la Unión, los poderes Legislativo y Judicial del Estado, con los ayuntamientos, lideres de opinión y actores productivos… ¡ peeeero!
Pero también le adelanto:
“Haremos uso de nuestra atribución y seremos capaces de reconocer los aciertos de las políticas publicas de su gobierno, al mismo tiempo este ejercicio será la ocasión privilegiada para conocer y evaluar áreas en las que existan rezagos y omisiones, en ese tenor habremos respetuosamente de proponer su encauzamiento”… veremos.
En el Congreso, sin embargo, también resalto por el descuido y el abandono en que se encuentra un símbolo patrio.
Evidentemente por ella los mejores días ya han pasado.
Amira Gómez Tueme ordenó lavar el piso, limpiar la fachada con todo y los grandes vidrios, sacarle brillo a los nombres de los ilustres tamaulipecos y las placas especiales colocadas en el atrio del Palacio Legislativo.
Pero olvidó las banderas, esas que son el centro del salón del Pleno Legislativo.
El lienzo patrio, colocado ahí desde hace cinco legislaturas exhibe un verde descolorido, un blanco percudido, un rojo lívido, una águila casi sin plumas devorando a lo que queda de una serpiente en un nopal que seguro, ya ni espinas tiene.
En fin, tendrá dos oportunidades más para hacer algo, antes de irse en la búsqueda de la candidatura para la alcaldía de Reynosa.
Y encima de ello, un escudo de Tamaulipas de bronce opaco, que no desentonó con el sombrío espacio que ocupo Eugenio a los largo de los 10 minutos que duró el mensaje en el descuidado Congreso del Estado.
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